Es común notar que algunas personas tienen las venas de las manos muy marcadas, visibles e incluso sobresalientes. Aunque para muchos puede parecer algo preocupante, en la mayoría de los casos se trata de una característica normal del cuerpo relacionada con la anatomía, la circulación y ciertos factores individuales.
Una de las razones principales es la cantidad de grasa subcutánea. Las personas con menor grasa corporal suelen tener las venas más visibles, ya que hay menos tejido cubriéndolas. Por eso, es frecuente ver venas marcadas en personas delgadas o con poca grasa en las extremidades.
La edad también influye notablemente. Con el paso de los años, la piel pierde elasticidad y se vuelve más fina, lo que hace que las venas se noten con mayor facilidad. Además, las válvulas venosas pueden cambiar ligeramente, aumentando la visibilidad de las venas en manos y brazos.
El ejercicio físico es otro factor importante. Quienes entrenan con frecuencia, especialmente con pesas o actividades intensas, desarrollan una mejor circulación y mayor presión vascular durante el esfuerzo. Esto puede hacer que las venas se dilaten y se vean más pronunciadas, algo común en atletas.
La temperatura ambiental también juega un papel. Cuando hace calor, los vasos sanguíneos se dilatan para ayudar al cuerpo a liberar calor, lo que puede hacer que las venas se noten más. En cambio, con frío suelen contraerse y volverse menos visibles.
En conclusión, tener las venas de las manos marcadas suele ser normal y depende de factores como la complexión, la edad, la actividad física y el clima. Sin embargo, si aparecen de forma repentina, con dolor, hinchazón o cambios de color, lo más adecuado es consultar a un profesional de la salud para descartar problemas circulatorios.