El peor error al comer huevo que destruye tu salud en adultos mayores

El huevo es uno de los alimentos más completos que existen: aporta proteínas de alta calidad, vitaminas del complejo B, vitamina D, colina y minerales esenciales. Sin embargo, en adultos mayores hay un error frecuente al consumirlo que puede afectar la salud si no se tiene en cuenta.

El peor error no es comer huevo, sino prepararlo de forma inadecuada o consumirlo en condiciones que aumenten riesgos. En personas mayores, cuyo sistema inmunológico puede estar más vulnerable, consumir huevo crudo o poco cocido eleva el riesgo de infecciones alimentarias como la salmonelosis. Una simple intoxicación puede provocar deshidratación severa y complicaciones importantes en esta etapa de la vida.

Otro error común es eliminar completamente la yema por miedo al colesterol. En realidad, la yema contiene nutrientes fundamentales como colina y vitaminas liposolubles que son clave para la memoria y la salud cerebral. En la mayoría de los adultos mayores, el consumo moderado de huevo no eleva significativamente el colesterol sanguíneo cuando la dieta es equilibrada.

También puede ser perjudicial acompañar el huevo con excesos de grasas saturadas y sodio, como frituras abundantes, embutidos o grandes cantidades de sal. En personas con hipertensión o enfermedad cardiovascular, esta combinación sí puede representar un problema más serio que el huevo en sí.

Además, en quienes padecen enfermedad renal avanzada, el exceso de proteínas sin supervisión médica podría no ser recomendable. En estos casos, la cantidad y frecuencia deben ajustarse según indicación profesional.

En conclusión, el huevo no destruye la salud de los adultos mayores; el verdadero riesgo está en cómo se consume. Cocinarlo bien, evitar excesos y adaptarlo a las condiciones médicas individuales es la clave para aprovechar sus beneficios sin poner en riesgo la salud.